viernes, 31 de enero de 2020

San Valentín

Amor mío, todo parece un sueño... Ayer, te acercabas a mí, tímidamente y con una sonrisa que me derritió el corazón, me saludaste, te presentaste a mí. Te miré a los ojos sorprendida  y mi corazón latió, reconoció el tuyo solo clavar mi mirada en ti.Te sentaste a mi lado y agarraste mi mano... Y no la volviste a soltar.
Amor, agarraste mi mano, mi cintura y me llevaste contigo, día a día, acompañaste mi camino, así juntos, recorrimos el tiempo hasta hoy, en nuestro camino pasamos baches pero cariño mío, de todos salimos.
Hemos formado una familia, criada en nuestro amor, tenemos unos hijos y nietos maravillosos y pronto llegará otra bendición, nuestra primera biznieta.
Amor mío, te amo como el primer día, mi corazón late con fuerza cuando te acercas, te miro embelesada, y solo sé que nuestro amor seguirá más allá cuando en la tierra finalice.
Amor, hoy San Valentín, para nosotros no solo es hoy, son todos los días. Yo renuevo los votos con un nuevo amanecer a tu lado, acompañándote y amándote.
Te quiero.


Jamás olvidaré

Hay recuerdos que no voy a borrar, personas que no voy a olvidar.
Hay aromas que me quiero llevar y silencios que prefiero callar.
Personas que dejan huella en tu corazón, almas gemelas que se encuentran y rozan sus manos, que se miran y se entienden sin hablar.
Sentimientos que recorren la piel y por las venas bombean su nombre.
Jamás se borrará  tu huella, jamás el sentimiento porque allá donde vayas, mi alma está contigo.

Caminando cada mañana

Me despierto en las mañanas, solo, ojeroso y sin reconocer la imagen que devuelve el espejo. Me aseo, como algo y salgo a la calle en busca de tu recuerdo. Voy a aquel callejón y sigo calle arriba, giro a la derecha para sentarme en el banco del parque donde, cogidos de la mano y nos contábamos nuestras cosas del día. Miro alrededor y veo cómo juegan los niños, alguna mamá regañando a su pequeño, matrimonios paseando, y más allá, casi escondidos, dos enamorados. Sonrío. Me levanto y prosigo mi camino.
Arrastro mis pies como si cadenas llevara. Siento mi cuerpo pesado, noto cómo se va mi vida y no puedo más. Cojo el camino que me lleva hast donde reposasRetiro las flores secas, limpio el polvo y deposito unas rosas rojas que cogí en el camino. Con esfuerzo me arrodillo y beso tu foto, te hablo como todos los días. Siempre me escuchas, tus ojos parecen mirarme y los beso suavemente. Pero hoy es distinto, me siento más cerca de ti, noto esa paz que anhelaba  tanto. Y de pronto, una mano se posa en mi hombro, me giro y mis ojos se abren ante la sorpresa de verte aquí, a mi lado. Me das la mano, me levanto y me abrazo a ti. Me giro y veo mi cuerpo recostado en tu tumba, sin vida.

¡Has venido a por mí! Te beso y nos vamos felices, juntos para siempre. 



jueves, 30 de enero de 2020

Ecos

Ecos de los primero murmuros nacidos de un corazón, que forman una corriente llena de dulces palabras que colman de paz mi alma.
Aquellas palabras que sonaban a dulces melodías que alegraban mi vida, una vida que venía atormentada por los engaños sufridos.
Aquellas palabras que comenzaron con un simple saludo para pasar a largas conversaciones, a sonrisas al escuchar tu voz, al deseo anhelante de aquella llamada que era un bálsamo de paz para mí.
Los días formaron semanas, estas pasaron a meses con una sola misión, la del sentimiento del amor. Y así, terminamos enamorados, unidos por un hilo de voz en la distancia, que acortamos buscándonos y encontrarnos en aquella estación. Aquel día nuestras miradas se encontraron, sonriendo nos unimos en un abrazo culminado en un beso tan deseado que dejó de existir todo aquello que nos rodeaba.
Abrazados nos fuimos por aquellas calles y de tu boca solo salía: qué bella eras.
Te parabas y me mirabas, me sonreías y no te podías creer lo que estaba pasando, que te sucediera a ti.
Más no eras solo tú, porque yo también lo pensaba. No olvido tu mirada al verme por primera vez, ni tu sonrisa ni la felicidad que desprendías y eso, te lo provocaba yo.
Y así pasaron los días, las semanas, los meses que han dado años, y seguimos juntos en ese camino que iniciamos, en ese querer que anhelábamos y por fin encontramos. Cultivando un amor con sus caricias, sus ternuras, su pasión, envuelta en unos brazos en la calidez de la noche y en el dulce despertar de las mañanas, sintiéndote a mi lado, en el beso de buenos días, en tu susurro en mi oído proclamando tu amor.
Late mi corazón y bombea sangre que recorre velozmente mis venas, mi respiración se agita, mi piel se eriza ante tu cercanía, tus caricias me descontrolan y me dejo caer en la agonía del placer.
Así son nuestros días, con sus más y menos pero llenos de amor, fieles a nuestro corazón, a la paz que nos envuelve, a mi sentir por ti, al vivir día a día disfrutando de tu compañía, a ese sentimiento que se apodera de mí para gritarle al viento cuanto te quiero.



¡Por favor, para!

¡Por favor, para! Porqué me atormentas, porqué me acosas así, qué te hice yo para que tenga que sufrir tus agravios.
He hecho todo lo que me pedías, dejé de visitar a mis padres, de ver a mis amigos, ya no visto como antes, cubro mi cuerpo de tal manera que no se vea mi piel. No hablo con los compañeros de trabajo, voy y vengo del trabajo sin hacer paradas. Y hoy dejé mi trabajo como tú querías.
Dices que me amas, que haces todo esto por mi bien, que soy lo más importante de tu vida y tus palizas son por amor.
Me mantienes encerrada en esta habitación y tus gritos me acosan incluso cuando tú no estás. Me tapo los oídos para dejar de oírlos y nada impide que taladren mi cerebro: "Te quiero, perra, perdóname, ¿por qué lo miras?, zorra, te amo, eres mía, no te pongas eso, no salgas, eres un cielo, burra, esto sabe asqueroso, eres tonta, lo siento, fuera, me das asco, no quería pegarte..."
Siento pánico cuando te oigo abrir la puerta y no puedo huir, no me puedo esconder porque me encontrarás y volverás a pegarme.
¿Quién soy? Ya no me acuerdo. Sé que algún día yo sonreía, era feliz, me sentía protegida en mi hogar, tenía el cariño de mis padres y el afecto de mis amigos, pero todo eso parece tan irreal, un sueño que tuve una vez.
Siento que me muero, mi cuerpo está dolorido por los golpes que él me da, las heridas cicatrizan unas sobre otras y no hay espejo que sostenga mi mirada porque esa ya no soy yo.
¿Cómo he llegado a esto, cómo nadie me busca ni nadie me ayuda? Estoy sola ante este animal que un día prometió darme la luna y hoy solo me hace ver estrellas.
Grito y grito. ¿Es que nadie me oye a través de estos muros? Lloro desconsolada y atemorizada ante su presencia. Tengo miedo de que un día, en una de sus palizas acabe con mi vida.
Nadie oye mis gritos, nadie me auxilia, nadie me recuerda. Y aquí sigo atormentada por las palabras de desprecio de aquel que un día me dijo que me amaba.


a través de estos muros, lloro desconsolada y atemorizada ante su presencia. Tengo miedo de que un día, en una de sus palizas acabe con mi vida.
Nadie oye mis gritos, nadie me auxilia, nadie me recuerda y aquí sigo atormentada por tus palabras que me enloquecen en mi soledad, de aquel que un día me dijo que me amaba.


miércoles, 29 de enero de 2020

El sentir de un amor salvaje

Un amor salvaje corre cual caballo libre a la orilla del mar. Siento la fuerza del galope de mi corazón trotando por la playa junto a mi amor.
Y yo corro velozmente, cruzando el viento sin mirar atrás, para seguirte allá donde estés. Ya no hay un ayer, solo tengo el presente que me has otorgado para vivir a tu lado. Ya no hay penas, ni dolores, han desaparecido desde que estás a mi lado. Como un gran corcel acudiste a mi rescate, alejándome de una manada que me tenía menospreciada. Un número, un hueco, una existencia sin estar, ese era mi destino allí, sin voz ni voto, sin poder protestar, rechazada y desprotegida de los míos. Eso era yo, eso me hacían sentir.
Te mezclaste en el grupo, observándome, y descubriste lo que ocultaba bajo mi piel. Tus palabras son bálsamo que sana mi alma. ¡Qué decirte que ya no sepas! Siento una fuerza en mi interior que desconocía, siento esperanza, paz y alegría. Has hecho de mi otra mujer. Ahora soy fuerte y luchadora, llena de amor y pasión. Me haces libre. Ya nada me puede detener. Te amo y me quiero.
Corro contigo buscando nuevos amaneceres, nuevas vivencias que nos unen más y más. Duermo bajo nuestro techo, sintiendo tu cuerpo protector tendido junto al mío. Y con los primeros rayos de sol abro los ojos, te miro y mi corazón se llena de amor. Con desbordada ternura me abrazo a ti para no soltarme jamás, deseando que esto no acabe y perdure en la plenitud del ahora.



Y los caminos se cruzaron

Por fin los caminos se cruzaron tras un fin de penalidades, como una rueda de la vida que gira en circulo hasta que un destello cambia esa dirección y el camino se abre saliendo de aquella misma rodada. Y de pronto, esos hilos del universo empiezan a enlazarse, haciendo que se acerquen, hasta que se encuentren de frente y sus ojos se abrirán y caerá el velo que los cubre. Y verán los colores que les rodean, se mirarán así mismos, dándose cuenta en ese instante de su existencia.
Sus miradas se cruzarán provocando destellos, y de pronto, surgirá un lenguaje entre ellos que nadie más entenderá.
Alzarán sus manos para tocar sus rostros, sus cuerpos se unirán para envolverse en un abrazo y oirán sus corazones latir una música de amor.


Absorberán el aroma de cada tramo de su piel, impregnando su cerebro dejando su huella que los identificarán por muy ocultos o camuflados que estén.
Sus miradas al pasado se irán borrando según sus pasos juntos los llevan por un camino lleno de remansos, donde la paz, la armonía, el amor llenan sus vidas.
Hermosas sendas se abrirán a su paso llenas de vivencias que eliminará el pasado y nuevas ilusiones nacerán como los primeros rayos de sol al amanecer.
Acompañados de una aura llena de color variante a sus sentimientos, cuya intensidad se incrementa en proporción a sus latidos. Una magia envolvente ajena a lo que les rodea, quizás concedida por ese dios en el que todos creen o esa fuerza del destino que los unió en su caminar.
Miradas hacia el futuro inmerso en un presente de amor, protegido por esa necesidad anhelante que tanto persiguieron, llena de sueños que se cumplen en la esperanza de ese nuevo amor encontrado.
Y en su lucha, una promesa, un juramento de unión que los acompañará el resto de sus vidas, sus corazones en un mismo latir, sus manos entrelazadas y una misma dirección llena de paz, armonía, comprensión, amistad, amor.
Ya no hay pasado, solo presente cargado de amor y un futuro lleno de color, de esperanza e ilusión. Un despertar tras otro con un beso, una caricia, una sonrisa y la ilusión de otro día de vida junto al ser amado.
Y al final, con tan poca cosa, tendrán un tesoro: el amor.

martes, 28 de enero de 2020

Y al final...

El paso del tiempo va dejando surcos en la piel, unos van más profundos que otros. Nuestro cabello encanece y cae. No hay manera de detener la flecha del tiempo.
Echas la mirada atrás y recuerdas vivencias: unas son alegres, otras muy tristes, hay enojos, hay soledad...
Mi vida ha sido una lucha continua desde la niñez, aunque éramos pobres fuimos ricos en otras cosas que no todo el mundo tiene. Alterné trabajo y estudio, me enamoré, no una, sino varias veces. Con una llegué a la locura cuando me abandonó. Y caí en los brazos de otra mujer creyendo ser feliz, pero la desdicha nos persiguió con la pérdida de nuestros pequeños amores. Luché contra el dolor trabajando duramente y el tiempo nos mostró nuestro verdadero rostro.
Me fui, viajé mundo adelante, siempre trabajando. Tuve grandes amigos que se han ido quedando por el camino. Y fueron pasando los años. Regresé a una casa que ya no tenía, siendo la soledad mi compañía. Pero el amor llamó de nuevo a mi puerta. Inseguro, al principio cedì mis sentimientos y volví a ser feliz durante un tiempo. Pero cruelmente el destino me volvió a negar la felicidad. Nuestros caminos se volvieron a separar.
Sigo caminando envuelto en la soledad y resignado a ella. Me miro en el espejo y ya no queda nada de aquel joven apuesto, pero sí tengo conmigo la enfermedad. Me deterioro, los años no perdonan. Intento sobrevivir en este mundo tan vacío de sentimientos, tan egoísta y frívolo.
Salgo a pasear diariamente y me encuentro con conocidos, que también viven en soledad, o que en sus últimos días son rescatados de sus residencias para mantener con sus pensiones a los hijos que se han quedado sin empleo. Y lo que es peor, algunos malos hijos los mantienen de esclavos de sus nietos y de un hogar desunido. Mi corazón herido sufre.
Un día me enseñaron el mundo del Internet. Esas redes sociales a las que nos conectamos como al aire que respiramos. Y conocí un mundo nuevo, un ir y venir de gente. Asombrado ante una sociedad de mujeres diferentes a las que antes conocí: tan liberales, tan decididas, tan abiertas a amarte sin conocerte. ¡Cuánta locura hallé!
Y entre toda aquella locura surgió ella, mi ángel guardián: la mujer que me abrió los ojos a un nuevo amor, a sentimientos que desconocía y a una pasión infinita. Ella curó mi corazón roto, me devolvió la vida, me hace sentir bien, joven otra vez, aunque me pesen los años. Ella sigue mis pasos, me tiende su mano cuando lo necesito, me envuelve en su manto de amor y cariño. Por ella he vuelto a nacer.
Disfruto cada minuto de la vida que tenemos juntos, porque no puedo permitir desaprovecharlo, porque el tiempo es lo que nos falta, porque ella llegó al final de mi etapa. La miro cuando duerme, incrédulo de la suerte que he tenido. Contempo su rostro y siento paz en mi interior. No imagino un mundo sin ella. 
Le pido a Dios que me deje disfrutar más tiempo a su lado, que no me lleve todavía. Y cuando llegue mi hora quiero irme entre sus brazos, envuelto en paz y amor, cubierto con sus besos.




El dolor

El dolor forma parte de mi vida, no me puedo deshacer de él, se ha adueñado de mi cuerpo y ambos formamos un solo ser.
No soy dueño de mi cuerpo, ya no hay fuerza en él, me siento un extraño dentro de mi mismo.
Recuerdo una vida llena de actividad, energía, un yo todopoderoso que se comía el mundo, un trotamundos, un soñador. No importaban las estrecheces que pasaba porque siempre salía adelante.
En el amor sufrí el dolor de la traición y mi futuro se presentaba desalentador, la suerte me castigo con la enfermedad. Los años me están machacando y voy deteriorándome, los médicos son mis nuevos amigos y las pruebas experimentales, mi compañía. Unos días lloro por la impotencia que siento de ya no ser yo, impotencia de no controlar el dolor, de no poder caminar. Añoro aquellos largos paseos y las carreras por la playa, el cargar con las bolsas de la compra, el vestirme yo solo.
No entiendo por qué me tiene que suceder a mí. Veo a otros mayores que yo que tienen una vida tan normal y jovial, y les tengo envidia.
No entiendo esta vida que parece castigar a los que han sufrido, no entiendo a la enfermedad, no entiendo el porqué estoy encerrado dentro de mí. 
La medicina avanza pero lo lo suficiente, el dolor me come y si no fuera por el Ángel que me acompaña, ya habría dejado de existir. Sus besos son mi medicina, su cariño me cura el alma, su devoción por mí es infinita, la amo con locura. Ella hace que mi dolor sea soportable.



lunes, 27 de enero de 2020

Surcando mares

He surcado mares, me fui lejos de mi hogar. He visto lugares tenebrosos y fríos, y siempre he sentido la misma soledad en mi corazón. La soledad que me acompaña.
Salí huyendo porque mi vida se desarrollaba en una mazmorra llena de normas y pesadas leyes. Era controlada a cada paso, acorralada en cada movimiento. No importaba a qué lado dirigiese mi mirada, incluso con los ojos cerrados, notaba reproches quemantes sobre mi piel, que me ahogaban hasta el punto de desfallecer.
Un día escapé con todo el valor que pude acumular, huí sin mirar hacia atrás, corrí y corrí sin pensar que me podía deparar el futuro, solo necesitaba alejarme de aquel entorno asfixiante.
Me perseguían los miedos y me fallaban las fuerzas, a veces, hasta el punto de regresar.
Comprobé que tampoco había bondades fuera de aquel mundo, que tenía que enfrentarme a muchos problemas y sobrevivir a peligros que en apariencia eran cosas tan dulces que atraían hasta que quedar bajo su poder, cosas que esclavizaban hasta llevar a una muerte segura si no reaccionabas y escapabas de allí.
Descubrí gente oscura, maliciosa, tirana, personajes de corazón frío, que me hicieron llorar, llevándome al límite de mis fuerzas.
También me encontré bellos corazones que me llenaron de paz, que amortiguaron mis golpes, que me acompañaron en mi camino a la libertad.
Mi huida me llevó a conocer lo que el mundo ofrecía, a escapar de una vida controlada para ser mi única dueña. He llorado, he deseado la muerte...,desaparecer. Todo ello debido al agotamiento que me producían los chupasangres que absorbían mi energía.
Ahora he llegado al paraíso, donde la calma me acompaña, donde los rayos del sol me acarician y los de la Luna me envuelven.  Solo he de mirar al horizonte para que todas mis heridas curen.