jueves, 27 de agosto de 2020

Cuando el sol se esconde

Cuando el Sol se esconde entre las montañas y la Luna recorre el cielo cerrando el telón a un día lleno de actividad lleno de idas y venidas.Todos regresan a la calidez del hogar, junto a las personas que más quieren. Y yo te espero a ti con la mejor de las sonrisas.
Cuando entras por la puerta corro a recibirte con un abrazo besando tus labios carnosos. Te ayudo con tus cosas a colocarlas en su rincón.
Me agarras de la cintura y me atraes hacia ti besándome apasionadamente. Arrastrada por tus besos, cautiva de tu amor, me desnudas mientras acaricias mi piel con tus labios, siguiendo un camino que has marcado para llenarme de placer. Tus manos juegan con mis pechos, mientras los colmas de besos. Sólo tú sabes hacerme sentir. 
Las noches se hacen interminables cuando dejamos suelta la pasión. Olvidamos todo lo demás para centrarnos en nosotros, las horas transcurren y al amanecer cedemos al sueño. Y al despertar, tus besos vuelven a cubrir mi piel.


Autora: Olga González Sobrín

miércoles, 26 de agosto de 2020

Enamorada

Hace un tiempo que mi corazón ha despertado ante una nueva oportunidad en mi vida. Ha refrescado mi alma y la llena de alegría. Nunca esperas encontrar  otra vez el amor cuando no lo estas buscando. Vuelves a sentir, a ilusionarte por vivir. Ves las cosas con otra luz que te acaricia con la delicadeza de una flor. 
Mi corazón late fuerte cuando te oigo y mi rostro se ilumina con una gran sonrisa cuando voy a tu encuentro. Estando ante ti, deja de existir todo a mi alrededor. Mis ojos te observan llenos de cariño que no pierden detalle de tu cara, absorbiendo todo para mi memoria. Y mis brazos se abalanzan hacia tu cuello para no soltarme jamás de ti. Tus labios reclaman mis besos que no dudo en negarte, porque los míos arden en deseos de ellos.
Así me encuentro, enamorada de nuevo. ¡Feliz!
 Quiero iniciar un camino guiada de tu mano, para vivir las experiencias juntos sin tener que separarme de tu lado, porque no puedes imaginar como sufro al alejarme de ti cuando te veo ir en sentido contrario. 
El tiempo se detiene para nosotros por un momento, que disfruto llenando de cariños y mimos, pero el dichoso reloj nos marca los tiempos. Pienso en el momento en que nos iremos abrazados, juntos sin relojes que nos separen, sin nada que nos frene. Ese sueño que me acompaña junto a tus recuerdos, ése que un día ambos cumpliremos.


Autora: Olga González Sobrín

La huida

Huyo cansada de luchar por un amor que ha terminado debido a la incomprensión. No entiendo qué ha ocurrido.
Todo era perfecto, veía por sus ojos y no había otro hombre que amará tanto. Nunca tuve queja, todo lo ponías ahí para mí. Me amabas y me hacías feliz.
Pero algo cambió. Querías que mi vida fuera sólo tuya,sin que entrara nadie más en ella. La familia éramos tú y yo, mas olvidaste que yo traía una también. 
Por verte feliz rechacé a partes de mí,  creyendo que era para la felicidad de ambos. Seguí tus consejos que hicieron alejar de mí a quién más quería, no hubo oportunidad de entendimiento entre ambos, por más que busqué soluciones. Cuando tenía terreno ganado, tenía que retroceder cuatro veces el camino avanzado llenándome de tristeza. Me entregué en cuerpo y alma por los dos, no bastó con mis cuidados, mimos y cariños. Me pedías más.
Me estaba ahogando, necesitaba respirar. No podía entender qué más deseabas que no te diera ya. Encerrada en una habitación, viendo a través de una ventana el exterior. ¡Quería libertad!


Autora: Olga González Sobrín

viernes, 21 de agosto de 2020

Despierta el corazón

Mi corazón ha despertado de nuevo con tal intensidad que me tiene asombrada. No consigo comprender cómo ha sucedido, porque he tenido una muralla levantada en mi entorno. No tenía necesidad de mirar que había más allá. Pero ha ocurrido.
Cómo un soplo de aire fresco has llegado a mí penetrando mi coraza de acero. Tus palabras han avivado mi alma despertándola de su letargo, y me llevan a ti en un vuelo sin freno, buscando el encuentro para perderme en tus brazos, y sentir de nuevo tus besos.
Pierdo el sentido del tiempo cuando estoy a tu lado, y rezo para que el reloj no siga marcando. Miro tus ojos que me devuelven una mirada llena de amor. Observo tus labios y quiero besarlos. Acaricio tus mejillas y no quiero que esto acabe, porque te amo.
Deseo momentos inolvidables que dejen huellas en nuestras pieles, convirtiéndolos en recuerdos que nos acompañen en las distancias. Quiero esa felicidad que tú me ofreces, y yo te devuelvo con todo mi amor.
Los días se hacen largos esperando nuestro encuentro. Las tardes llenas de sueños contigo. Las noches tan largas sin tu compañía, que se me hacen pesadas y las lleno con los recuerdos de nuestras caricias y besos.
Miro el calendario y el reloj, y pienso: "Queda menos".



Autora: Olga González Sobrín

jueves, 13 de agosto de 2020

Pesadilla

Sueño que te alejas, y grito tu nombre. No puedo encontrar nada que calme mi miedo. Si no estás a mi lado.
Me despierto angustiada y me arropas entre tus brazos, calmas mi alma con palabras de amor...
Te respondo que no te marches, que te quiero, que estoy feliz por ser correspondida. Tú dices: "Siempre estaré a tu lado. No tengas miedo, todo está en orden". Y en la seguridad de tu abrazo me duermo de nuevo.


Autora: Olga González Sobrín

lunes, 3 de agosto de 2020

Silencio y más silencio


Echa la mirada atrás, allí está su razón de vivir. Llora, no puede, ambos se necesitan. Mira a la Luna y, en una ráfaga de luz, comprende que es su felicidad, su recompensa a tanto sufrimiento.
Coge los remos y retrocede su camino, con una mirada nueva, una sonrisa en los labios y con un corazón lleno de esperanza y amor.
Rema, rema, hasta llegar a la orilla. Ya sabe qué hacer con su vida.
Autora: Olga González Sobrín

sábado, 1 de agosto de 2020

El juego de la muerte

Hace tiempo que viene rondándome la muerte. Viene toda elegante con su traje negro y una flor blanca en la solapa.
Coquetea conmigo sin que yo pueda evitarlo. Intento huir pero siempre me encuentra.
Me susurra palabras al oído que me ponen los pelos de punta. Quiere llevarme a su terreno y yo, intento alejarme.
Juega acariciando mi piel provocándome escalofríos. Mi cuerpo que está cubierto por sólo piel, se tensa ante su contacto.
Me lleva ante el espejo para que vea mi reflejo, y me devuelve la imagen de una mujer que ha llegado al final de su etapa. La belleza que despertaba envidias se ha quedado en un recuerdo.
Viene todos los días, esperando a que acepte, pero no puedo irme todavía, necesito más tiempo.
Sin embargo, estoy alargando una agonía que no me lleva a ninguna parte.
Hace tiempo que estoy sola, porque se olvidaron de mí. Me he convertido en un número que cobra una pensión. Por mí nadie se preocupa.
Y aquí viene de vuelta la muerte. Cada día más conquistadora, cada vez más envolvente. Ya no me provoca repudio, siento más atracción por ella, que me siento rejuvenecer.
Sus palabras me engatusan, me hacen vibrar. Ya he decidido dejarme llevar.
Me ha prometido descansar en completa felicidad. Se acabó mi soledad, mi dolor. Ya no habrá más.
La muerte me ha prometido paz.


Autora: Olga González Sobrín

viernes, 24 de julio de 2020

Noticia

Os comunico que pronto estarán los relatos reunidos en un libro, que será publicado próximamente.
Tendréis todas las historias reunidas en papel. Podréis recorrer sus letras, sintiendo la emoción de las palabras. Viviréis emociones que os pueden recordar algún momento de vuestra vida. Narradas de una forma sencilla pero con amor en todas ellas. Soledad, traición, amor, esperanza.
Os mantendré informados.
Un saludo.
Olga González Sobrín



martes, 30 de junio de 2020

El mismo sueño

Todas las noches tengo el mismo sueño, me transformo, me crecen dos hermosas alas. Y me miro en el espejo y sonrío.
Salgo a la calle y despliego mis alas y emprendo el vuelo hacia ti. Vuelo en la noche, bajo las estrellas. Mi corazón me guía, aunque estés en el fin del mundo, en el lugar más escondido, siempre oigo los latidos de tu corazón.
Y así, llego volando hasta ti, nos abrazamos y te sujeto a mí, unidos sobrevolamos las nubes, mientras nos amamos bajo las estrellas, sujetos por fuerzas invisibles.
Nuestros cuerpos unidos, cubiertos por mis alas, amándonos, besos, caricias, lágrimas de gozo, hasta llegar al éxtasis.
Descendemos abrazados y nos acostamos en tu lecho, mi cabeza sobre tu pecho, felices durmiendo juntos.
Por la mañana me despierto sola en mi habitación y mis alas han desaparecido.
Miro el reloj y deseo con toda mi fuerza que llegue la hora de mi sueño, para volver contigo. SIEMPRE CONTIGO.


Autora: Olga González Sobrín

lunes, 29 de junio de 2020

La leyenda

Cuenta una leyenda que hace mucho tiempo existió un matrimonio muy enamorado. Ambos habían tenido sus vidas, con sus más y menos. Antes habían tenido otras parejas y sus momentos felices, con llegada de hijos, pero la mala fortuna, la desdicha, el desamor hizo que nuestros protagonistas tomarán diferentes rumbos.
Él convertido en un lobo solitario, siguió centrado en su trabajo, aunque su corazón se sentía incompleto.
Ella luchaba día a día, trayendo el pan a casa, cuidando de sus retoños pero su soledad hacía que su corazón se entristeciera. No era afortunada en el amor, y con la fuerza de una loba seguía adelante pese a todo.
En las noches ambos aullaban a la Luna sus temores, sus necesidades, contándole su eterna lucha.
La luna viéndolos a ambos y profundizando en sus corazones, comprobó que ambos estaban destinados, se llevaban buscando mucho tiempo y estaban a punto de echar la toalla.
La Luna profundizó en sus corazones, comprobó que ambos estaban destinados a unirse. La Luna con su magia tiro del hilo rojo que los unía hasta que el destino los puso en frente. Ambos se miraron, sus corazones latieron en una misma melodía, y al tocarse sintieron que se conocían de toda la vida.
Desde aquel momento, la pareja se profesó incondicional amor, con tanta ternura y complicidad que sin palabras se entendían. Cada día era una aventura, una alegría tras otra, se amaban con locura, decidieron vivir solos sin riquezas, pues la mayor de ellas ya la tenían.
Pasaron los años y, siempre bajo la atenta mirada de la Luna, fueron envejeciendo manteniendo intacto su amor.
Y llegó el momento del dolor. Él se fue y ella lloraba, todos los días iba a su tumba, y enterraba sus manos en la tierra. Y un día, con sus manos enterradas allí, su corazón se paró.
La Luna no pudo con esa visión, llorando sobre ellos, provocó que la tierra se removiera. Brotaron raíces que cubrieron el cuerpo de ella.  Empezó a crecer un árbol: era él y en sus ramas la cogió a ella, formando un solo tronco.
Y así fue, como la Luna hizo que los amantes estuvieran juntos de nuevo para toda la eternidad.
Nadie sabe el lugar, pero ellos siguen allí, con su amor incondicional hasta el fin de los tiempos y siempre bajo la atenta mirada de la Luna.



Autora: Olga González Sobrín